Nos detenemos a investigar, golpeamos las manos y al cabo de unos minutos, tímidamente se asoma
un extraño personaje que habitaba en soledad esa casa y había construido con sus manos, junto con
su padre y su abuelo, ya fallecidos, aquella iglesia, en honor a la "virgen aparecida".
Así denominó a una imágen que le apareció hace muchos años a su "anteabuelo" (el abuelo de su padre como nos explicó luego) cuando se encontraba perdido en la montaña en medio de una tormenta de nieve, cuidando su hato de ovejas.
Su nombre: Narciso Arias
 
 ATRAS
 
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