Nos detenemos
a investigar, golpeamos las manos y al cabo de unos minutos, tímidamente
se asoma
un extraño
personaje que habitaba en soledad esa casa y había construido con
sus manos, junto con
su padre y su
abuelo, ya fallecidos, aquella iglesia, en honor a la "virgen aparecida".
Así denominó
a una imágen que le apareció hace muchos años a su
"anteabuelo" (el abuelo de su padre como nos explicó luego) cuando
se encontraba perdido en la montaña en medio de una tormenta de
nieve, cuidando su hato de ovejas.