MAS ALLÁ de la LAGUNA BRAVA
Intento por llegar al paso de Pircas Negras
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Esta narración es producto del "denodado esfuerzo de memoria" de Francisco Saputo, ya que la redactó a mas de dos años de ocurridos los acontecimientos. |
Viajeros sin tiempo (continuación):
La narración es continuación de la ventura anterior "Laguna Brava II, visitando los refugios".
Allí Francisco nos narró como llegamos al refugio del Veladero a 4.400 metros de altura, donde pasamos la noche, luego de una "frugal" cena (guiso al que no le faltaba nada, desde chorizo colorado a panceta y aderezado con abundante pimienta).
Corría Agosto de 1999...
Martes 10
Día 4 de la travesía,
Itinerario:
Refugio Barrancas Blancas-Campamento Vialmani-Hacia Pircas Negras-Cruce Río Salado-Regreso a Barrancas Blancas.
Las caras de todos al despertarnos denotaban lo riguroso de la noche anterior. El primer interrogante sería: ¿ Qué temperatura hizo anoche?. Conocer la respuesta fue un trago amargo : -18º C.
Quienes peor lo pasaron , fueron evidentemente
Eduardo y O.Pablo, ya que al menos el resto compartimos un lugar común
calefaccionado por nuestros cuerpos.
Sin hojas de coca, el apunamiento nos
tenía a mal traer, con el desayuno caliente y animándonos
constantemente nos fuimos poniendo en marcha. En realidad casi, ya que
el Senda (gasolero) no quiso arrancar lo que obligó a arrastrarlo
con la chata.
Mientras se calentaban los motores decidimos
realizar unas fotos grupales, en eso estábamos cuando una camioneta
que venía por la ruta se detiene ante nosotros, al tiempo que nos
interroga:
-¿De que compañía
son?!!!!!.
Los muchachos habían confundido
el trípode con la cámara fotográfica, con un teodolito,
y la casilla abandonada , con nuestra tienda de campaña.
Luego se identificaron como personal
de B.Roggio, integrantes de la empresa responsable de asfaltar el primer
tramo de lo que en el futuro será el paso internacional de Pircas
Negras.
Pasado el simpático malentendido
decidimos seguir hacia Barrancas Blancas. Arrancamos ante la permanente
vigilancia del Veladero y el Bonete.
A poco de andar el paisaje vira a un
tono monocromático, con formas extrañas a raíz de
la acción continua del viento que da pie a infinidad de interpretaciones.
En este ámbito predominan los grises, que mezclados con los manchones
de hielo y nieve confieren al mismo, una dimensión irreal.
A un costado del camino, el río
se ha congelado. y en el mismo, mágicamente aparecen unos patos
salvajes que nos acompañan por un rato.
Ya pasada la media tarde, vemos el refugio
Barrancas Blancas. Lo dejamos para llegar al campamento de la
empresa Vialmani , donde nos reciben cordialmente.
El encargado del grupo nos aconseja NO
seguir hacia el paso ya que, según sus palabras a menos de 2 km.
se interrumpe el camino por el hielo y con esos autitos no van a llegar
muy lejos.
A decir verdad, éste era el lugar
elegido para que el R12 descansara y continuar con las dos camionetas.
Por el contrario, el pobre Renault llevaba casi 500 Kg. de carga y debería
seguir cinchando. Lo mismo que el convidado de piedra ( léase Senda
).
En el campamento estaban instalando las
cabañas que habíamos visto transportar en el refugio del
Peñón el domingo por la tarde.
Con nuestra habitual desobediencia debida
decidimos tomar la ruta hacia Pircas Negras en la bifurcación que
tiene como segunda opción el camino a Peña negra, hacia el
sur.
Tal como nos anunciaron a poco mas de
2 km. el río salado, había devorado la ruta corriendo debajo
de un manto de hielo.
Sin casi discutir que hacer, Eduardo
subió al R12 y se mandó a cruzar por sobre el manchón
de hielo de aproximadamente 60 mts. Lo siguió O.Pablo con el Senda
de manera satisfactoria y por último lo hizo la CRV.
Tamaño logro retempló nuestro
espíritu y seguimos con la moral muy alta.
Salvar un par de manchones de hielo mas,
saliendo del camino en un caso y empujando en otros es ahora sólo
anectdótico, el hecho era que seguíamos adelante, admirando
el lugar.
Pasamos por unas termas que surgían
frente al camino.
Los autos perdían tracción
y potencia por el estado del piso y las pendientes pronunciadas, aún
así llegamos al cruce nuevamente del río salado mas al N.
Luego de vadearlo en una subida muy difícil
por un manchón de nieve, el R12 quedó colgado.
La CRV logró pasar y O.Pablo intentó,
saliendo del camino, sortear el obstáculo encontrando una ruta alternativa.
Pero la potencia del senda era muy escasa.
Decidimos ayudar al R12. Paleamos para
despejar en lo posible la nieve debajo del mismo. Eslingamos la CRV que
se encontraba arriba para que tirara del auto.
Aquí se produce un hecho fundamental
para el futuro de la travesía. Al comenzar a tirar, producto de
arrastrar el peso propio mas el R12 encajado y en subida, la CRV se queda
sin tracción.
Por tratarse de un esfuerzo mayor al
permitido, un sistema de seguridad instalado en la chata con caja automática,
nos quitó la última oportunidad de seguir.
Estabamos a 3 km del refugio del Zanjón
y a sólo 12 km del límite con Chile. A los veinte minutos
la CRV se recompuso y decidimos tácitamente que debíamos
volver.
La incógnita planteada era entonces
: ¿ Dónde pasaremos la noche?.
Al llegar al campamento de Vialmani,
ésta se develó rápidamente.
Sin oponer mucha resistencia, nos dejamos
convencer por el encargado de la empresa, que el mejor lugar sería
una de las casillas recientemente armadas.
Acomodamos las cosas. Jorge
preparó un guisito de arroz con azafrán y allí intentamos
descansar.
Día 5
Miércoles 11
Itinerario:
Camino a Peña Negra-Manchón
de hielo-cauce del río-regreso-Laguna La Brava-Jagüe-Vinchina.
Tras la experiencia del día anterior,
dada la dificultad de los terrenos y desconfiando hasta del que hasta ayer
era el vehículo mejor dotado (Honda CRV), decidimos abortar el recorrido
hacia el paso y la aproximación a unos glaciares (del Potro) cerca
del límite, por lo que preferimos ir al sur en busca de algún
recorrido que nos vinculara con la reserva de San Guillermo en la
Provincia de San Juan.
La noche la pasamos bastante menos traumáticamente
que en el Veladero.
Primero: la temperatura osciló
los -10º C
Segundo: la cena fue mas liviana. Aún
así, la puna nos venía ganando por goleada.
Después de preparar los autos,
recibimos la visita del Ing. Ceres, jefe de obra de la empresa, quién
nos comenta el estado de los caminos aledaños, al tiempo que nos
aconseja no intentar el viaje al sur, por cuanto considera imposible llegar.
Luego de una charla amena, algunos de
los integrantes del grupo no resistimos la presencia del baño de
campaña. y nos abalanzamos de uno en fondo.
De lavarse la cara, ni hablar, todos
los caños tenían el agua congelada en su interior, pero para
muchos de nosotros esa era la primera oportunidad para ir de cuerpo luego
de 5 días.
Salimos luego de saludar, agradeciendo
el buen trato. Al llegar a la bifurcación, esta vez torcimos al
Sur. A los 2 Km. el camino estaba cubierto por una capa de hielo de mas
de 1.600 mts.de largo. El rumor del agua corriendo debajo nos indicaba
el escaso espesor de la cubierta.
Sin preparativos Jorge con la CRV, encaró
y cruzó con éxito, así lo hicieron luego el Senda
y el R12. Logramos trepar unos metros al tiempo que el camino se ponía
cada vez mas difícil.
Al rato, un manchón de hielo de
unos 80 mts.de longitud y unos 70 cm de altura nos frenó de golpe.
Discutimos si era conveniente y posible palear para abrir una senda. (Toda nuestra provisión de herramientas eran una pala Linesman de camping y una hachuela de mano)
Intentar subir por la ladera del cerro
esquivando el manchón. (sólo la CRV, podía intentarlo).
La maniobra nos pareció temeraria. la pronunciada pendiente y el
suelo flojo podía provocar que la camioneta siguiera de largo rumbo
al precipicio cuando intentara bajar al camino.
La otra alternativa era regresar , buscando
un camino por abajo, en el cauce del río.
Muy golpeados por el tempranero revés, optamos por esta última alternativa.
Las grietas profundas que encontramos abajo, en la capa de hielo que cubría parte del río, demasiado anchas para los autos, en un terreno a las claras muy hostil, se encargaron
de convencernos definitivamente que por allí no podríamos
seguir.
Repensamos entonces los posibles recorridos:
Buscar alguna lagunita cerca del Veladero.
Acercarse al avión caído.
Todo indicaba que empezábamos a volver. Así pues lo hicimos, desandamos el camino. Pasamos por Barrancas Blancas, vuelta por el valle Selenio, luego de una subida, una pieza del mando de la caja del Renault dice basta.
Después de desarmar, estamos Jorge y yo, volviendo al campamento de Barrancas Blancas. Soldadura mediante, regresamos en 40 minutos.
Armamos y a seguir.
El ánimo del grupo no era el mejor,
los últimos reveses nos habían golpeado bastante. Decidimos
votar si continuar el recorrido “arriba” o regresar para poder descansar
mejor, donde el efecto altura no nos castigue tanto.
La decisión fue difícil, ya que algunos querían continuar y otros rogaban “bajar”. Optamos por BAJAR.
Pasamos por el refugio del Veladero,
La Brava, seguimos y saludamos de lejos al avión, refugio del Peñón,
Alto Jagüe, quebrada de la troya, Va. Castelli, San José de
Vinchina.
Aquí encontramos un hotel, propiedad
de la familia Yoma, donde nos alojamos, volvimos a sentir los efectos de
la alquimia del jabón con el agua, y el placer de sentarse a una
mesa a cenar.
Mañana comienza una nueva aventura...
Intentaremos llegar hasta la Reserva
de San Guillermo y Paso de Conconta en la provincia de San Juan
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